¿No al maltrato animal? ¿Acaso significa algo?

Partido Vegano - Tres cachorros de perro en un descampado de la ciudad
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Tres cachorros de perro en un descampado - No al maltrato animalLos animales carecen de derechos legales. Son esclavos. Y, como tales, quedan desamparados en el mundo de los humanos. No basta con decir  «¡No al maltrato animal!».

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Nadie está a favor del maltrato animal

En pleno siglo XXI se sigue diciendo «¡No al maltrato animal!». Y nosotros nos preguntamos: ¿Hay alguien en España que, en la actualidad, diga o piense que está bien maltratar a un animal o causarle el máximo sufrimiento posible? ¡No! Ni siquiera en el siglo XVIII, cuando empezaron en Reino Unido los primeros movimientos animalistas, había gente que afirmara tal cosa. Nuestra mentalidad para con los animales no ha cambiado en absoluto en algo más de dos siglos.

Cualquier ser humano con un mínimo de empatía no considera que esté bien causar sufrimiento sin motivo. Y he aquí la cuestión: la mayor parte de la humanidad piensa que, en cambio, sí está bien causar sufrimiento cuando se obtiene un beneficio de ello. Se trata de un razonamiento utilitarista —bienestarista— aderezado con un poco de empatía tradicional: a los animales se los percibe como recursos que debemos explotar con moderación.

Vaca marrón en un pradoActividades como la ganadería se sustentan en la explotación animal (uso como recurso) porque la humanidad considera que sus vidas no valen nada más que el precio de sus cabezas por los bienes que obtenemos de ellos.

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¿Por qué se sigue hablando de maltrato animal?

Decir «¡No al maltrato animal!» (o hablar siquiera de «maltrato animal») significa pedir que se ejerza una explotación moderada de los animales. Las campañas que pregonan «¡No al maltrato animal!» son, en su base, exactamente igual de aquéllas que exigen una reducción del gasto hídrico por riesgo de sequía y hambrunas. No van enfocadas en las víctimas ni las defienden; pues avalan una «explotación compasiva».

Estas campañas sólo buscan un «compromiso» sencillo para hacerles pensar a sus socios y simpatizantes que baste con modificar cuatro hábitos para «reducir el sufrimiento» de los animales. Estas campañas hacen creer que baste con donar a la organización de turno y les brinda a los consumidores la tranquilidad de seguir comiendo carne y otros productos de origen animal con una certificación que diga «No sufrió tanto como podría haber sufrido».

Y tanto es así, que incluso hay organizaciones animalistas que tratan de vender sus propios sellos de bienestar animal, y promueven y celebran el surgimiento de mataderos móviles. Sólo quien busque tranquilizar su conciencia mientras los consume puede considerar tales cambios de maquillaje cual si fuesen un «avance».

VerdurasPodemos vivir perfecta y sanamente sin participar en la explotación animal. Los productos vegetales son mucho más saludables y ecológicos de cara al medio ambiente.

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¿Cuál es el mensaje del Partido Vegano?

Nuestro partido defiende que debemos socavar la creencia de que los animales existan para servirnos (especismo) y la creencia de que a los demás animales les baste con «sufrir menos» (bienestarismo). Ambos prejuicios provienen, a su vez, del antropocentrismo: la creencia de que el ser humano es especial, más importante y diferente del resto de los animales.

El Partido Vegano no lanza mensajes basados en la mentira, las medias verdades, el utilitarismo o en los prejuicios humanos para hacer campaña. Otras organizaciones usan la expresión «¡No al maltrato animal!» a sabiendas de que cualquier receptor puede posicionarse fácilmente sin modificar un ápice sus creencias, prejuicios, pensamientos, hábitos, costumbres, etc.

Los miembros del Partido Vegano no pretenden un trozo del pastel bienestarista, con que otros se lucran a manos llenas en nuestro país, al promover campañas monotemáticas o ese oxímoron al que llaman «bienestar animal» o «producción animal sostenible».

El Partido Vegano aspira a explicar y evidenciar que los animales merecen respeto. Toda forma de explotación animal es, en sentido estricto, un sufrimiento innecesario que la sociedad ejerce porque cree que los animales están para servirnos. Muchos colectivos animalistas se dedican a reforzar la idea de que basta con una «esclavitud feliz» y eso está mal. El veganismo, en cambio, nació justamente por la falsedad y fraude de creer o aspirar a que un animal pueda desarrollar sus intereses propios al mismo tiempo que es manipulado, coaccionado, violentado y asesinado.

Cuando alguien diga o promueva la expresión «¡No al maltrato animal!», aquí tienes algo que poder mostrarle. Este mensaje claro y contundente no lo manifiesta ni lo manifestará ningún otro partido. Por esta razón, nos constituimos y somos el verdadero voto útil por los animales. Si te mueven estas mismas razones, participa en nuestro partido.

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