La zoofilia, el bestialismo y la hipocresía social

Partido Vegano - Zoofilia y bestialismo
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Partido Vegano - Zoofilia y bestialismo - Animales - Sociedad - ViolaciónLa zoofilia y el bestialismo suponen formas de explotación animal que despiertan un odio visceral en una sociedad hipócrita. No basta con rechazar la violación de animales.

¿Qué es la zoofilia y el bestialismo?

Hay temas delicados que nuestra formación desea tratar y trasladar con profesionalidad por el bien y la defensa de los animales. En el artículo de hoy vamos a hablar sobre la zoofilia y por qué su práctica —el bestialismo— supone una vulneración de los Derechos Animales.

La zoofilia es una parafilia consistente en una atracción sexual hacia los animales. Como sucede en otras parafilias, tanto en aquéllas que involucran o no a otros sujetos, la zoofilia hace que el sujeto afectado desee mantener relaciones sexuales con animales y ejercer determinadas prácticas, las cuales reciben el nombre de bestialismo.

Este conjunto de acciones son injustas porque, como sucede en el caso de la pederastia, los animales carecen del nivel de conciencia necesario con que dar su consentimiento libre e informado para mantener una relación sexual con un humano. En un nivel psicológico y ético, los animales son como bebés humanos o niños pequeños. Todos ellos son amorales (no diferencian entre el bien y el mal) y pacientes morales (merecen respeto y no pueden ser juzgados moralmente).

Partido Vegano - Leona - Violación en animalesLos leones violan a las leonas. Lo que hagan los animales es moralmente irrelevante porque ellos no son responsables de sus actos, nosotros sí.

Diferencia entre atracción sexual y violación

La atracción sexual se define como la atracción de un sujeto a practicar sexo con otro. El deseo sexual, de cualquier tipo, jamás justifica cometer acciones que perjudiquen a terceros. Los animales poseen sus propios intereses inalienables —vida, libertad e integridad— que son tan importantes para ellos como para nosotros los nuestros.

Podemos comprender que nadie decide experimentar una atracción sexual hacia los animales como tampoco elige tener una atracción hacia los hombres o las mujeres, entre otros. El deseo o el pensamiento no son punibles ética ni judicialmente. Sin embargo, las acciones exceden el plano del deseo sexual y sí son condenables. Quien presente una parafilia es plenamente responsable de sus actos y debiera ser condenado cuando incurra en acciones injustas contra otros sujetos.

Por su parte, una violación se define como la vulneración de la integridad física de un sujeto con un fin relacionado con el sexo. En la naturaleza hay animales que violan a otros animales. Por ejemplo, los leones violan a las hembras de su especie. No obstante, esto no significa ni justifica que esté bien que los humanos violemos a otros humanos ni que violemos animales. Apelar a este argumento incurre en la falacia naturalista.

Si entendemos que una violación entre seres humanos es algo injusto y aberrante, debemos comprender que violar a un animal no es éticamente distinto a hacerlo con alguien de nuestra especie. Si entendemos que los niños están desprotegidos frente a un adulto pederasta, debemos comprender que todos los animales están desprotegidos ante los seres humanos.

Existen violaciones practicadas por humanos en animales de carácter no sexual. Por ejemplo, los veterinarios y zootecnistas practican la violación de animales cuando inseminan artificialmente a hembras y extraen por la fuerza el semen de machos sementales.

Partido Vegano - Caballo atado a un remolque - Sociedad especista e hipócrita - Bestialismo con caballosLos animales son esclavos del ser humano. Al quedar supeditados a nuestros deseos y preferencias, distintos miembros de nuestra sociedad pueden optar por practicar el bestialismo y usarlos de formas menos comunes. No existe ninguna diferencia ética entre explotar a este caballo como montura o hacerlo como instrumento sexual. Ni tampoco hay nada correcto en utilizar a esos dos perros como «animales de compañía» o para algo más.

Los animales están desprotegidos ante las prácticas zoofílicas

Las prácticas zoofílicas no se persiguen activamente, e incluso están aceptadas en determinadas culturas humanas. De hecho, no resulta difícil encontrar material zoofílico en internet y guías completas que explican cómo penetrar sexualmente a distintos animales, desde perros y caballos hasta delfines. Hay grupos bienestaristas —llamados sensocentristas— que practican y promueven la zoofilia con argumentos hedonistas, es decir, arguyendo que una violación en animales pasa a estar bien porque les da placer. Por razones obvias, tales grupos callan sus pensamientos en lo tocante a la pederastia y otras acciones abusivas en humanos. Estos individuos utilitaristas defienden cualquier acción que les otorgue algún beneficio.

A este fenómeno se le suma que la vulnerabilidad de los animales y la universalidad de la explotación animal permite disponer de ellos con facilidad y faculta a sus agresores a hacerles cualquier cosa sin necesidad de excesiva discreción; pues tales víctimas no pueden denunciar a su agresor ni tampoco defenderse casi de ninguna forma. Y si lo hacen, se las sacrifica (asesina).

Los animales, lógicamente, están desprotegidos frente a un individuo zoofílico por la misma razón por la cual están desprotegidos ante un ganadero, un cazador o un torero, entre otros ejemplos. Todos los sujetos no humanos del planeta están catalogados como propiedades y objetos al servicio de la humanidad. Se los explota de millones de maneras con consecuencias iguales o peores a las de una violación. Por tanto, carece de sentido sorprenderse cuando se relatan casos de bestialismo en periódicos y noticias.

Partido Vegano - Koala con una críaLa sociedad muestra preocupación por la extinción de especies al mismo tiempo que participa en la crianza y exterminio sistemático de millones de animales para explotarlos de distintas formas.

La hipocresía social

Se da la paradoja de que la sociedad condena estos actos al mismo tiempo que participa y financia otras actos aberrantes, tales como el descorne de bóvidos, el despique de gallináceas, marcar a fuego o por hidrógeno líquido, y asesinar animales en mataderos de infinitas formas. No tiene sentido insultar y condenar a individuos zoofílicos ni llamarlos «maltratadores» mientras la sociedad no duda en causar los mismos o peores daños en estos mismos animales.

La dura realidad está en que la sociedad sólo rechaza aquellos daños que no le benefician. Y de esto se valen las grandes organizaciones animalistas y sus partidos asociados para hacer caja. Como sucede con la tauromaquia, la zoofilia está mal vista en sociedad por un carácter estético más que ético. Si un ser humano decide matar a un toro en su finca, casi nadie se sorprende; si decide torearlo en la dehesa hasta matarlo, sí recibe condena social.

Del mismo modo, si un ser humano decide degollar a un cerdo en su granja, casi nadie se rasga las vestiduras. En cambio, que alguien violara a un cerdo sí abriría las portadas de los periódicos. Y lo mismo si hablásemos de vacas, ovejas o de cualquier animal más o menos accesible para tales propósitos. Esta hipocresía social, fruto del especismo y del antropocentrismo, es el responsable de que todos los animales estén condenados desde el mismo momento de su nacimiento.

Partido Vegano - Dos vacas en un cuadroLa sociedad se sorprende que exista la zoofilia y el bestialismo porque mantiene una visión idealizada de la explotación animal y del estatus legal de los animales en el mundo.

Conclusión

En el Partido Vegano defendemos la abolición de toda forma de explotación animal. No condenamos las prácticas zoofílicas porque sean una forma de «maltrato animal». Este término no significa absolutamente nada en Ética porque cualquiera puede estar en contra de aquellos daños que no le brindan un beneficio a sí mismo. Nuestra formación rechaza el bestialismo y toda explotación animal en reconocimiento de que los animales merecen respeto y de que no debemos afectar sus vidas de ninguna manera. Ellos no son objetos sexuales como tampoco comida ni ningún recurso a nuestra disposición.

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