La matanza de caballos en Australia y la perversidad del antropocentrismo

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Partido Vegano - Caballos acosados por un helicóptero en AustraliaUn helicóptero acosa a una manada de caballos para dirigirlos hacia donde les conviene. Está produciéndose una matanza de caballos y de otros animales en Australia con el argumento falso de salvaguardar sus recursos hídricos para así satisfacer hasta la última gota de nuestro antropocentrismo perverso.

[Fuente de la fotografía: El País] [El círculo rojo ha sido una adición de nuestro redactor]

La antesala del exterminio masivo de animales

En este artículo queremos rescatar un terrible suceso que tuvo lugar en el año 2013: una cruel matanza de más de 3000 caballos en Australia. Volvemos a traerlo a colación por tres motivos muy importantes:

  1. Tales hechos fueron atroces y reflejaron en grado máximo la indiferencia, la insensiblidad, el sensacionalismo, la confusión, la hipocresía, la cosificación animal y el más absoluto de los desprecios que nuestra sociedad muestra hacia los animales.
  2. Australia y otros países han ejercido —y siguen ejerciendo— batidas y cacerías sistemáticas contra aquellos animales que perjudican sus intereses institucionales.
  3. Estos actos tan deplorables cobran de nuevo una especial relevancia tras la noticia de que el agua ha empezado a cotizar en la bolsa de Wall Street.

A tenor de estas razones, queremos relatar y comentar los terribles acontecimientos que se produjeron como antesala de aquello que podría volver a acontecer muy pronto a escala planetaria. Hay serios indicios de que, a partir de ahora, diversos diversos gobiernos de todo el mundo buscarán múltiples excusas para exterminar animales salvajes con el objetivo de controlar sus recursos hídricos.

Partido Vegano - Caballo asesinado desde un helicóptero en Australia - Exterminio de animales por recursos hídricosCaballo asesinado en Australia por un disparo desde un helicóptero. Los escasos recursos hídricos de Australia se llenan con la sangre de inocentes mientras se riegan campos de golf.

Una matanza caballos con premeditación y alevosía por parte del gobierno australiano

En 2013, el Consejo Central de la Tierra (CLC), un organismo gubernamental del gobierno australiano, aprobó la decisión de asesinar a más de 3000 caballos salvajes que habitaban en Tempe Downs, un territorio virgen en la zona interior del continente australiano que estaba muy afectado por una larga sequía.

Atendiendo a las pruebas de dicho suceso, la razón de esta decisión estuvo motivada porque estos caballos salvajes interferían en los intereses ganaderos de la región. Los caballos salvajes suponían una competencia por los pocos pastos verdes y la escasa agua que se encuentra en estas vastas extensiones de 4.750 kilómetros cuadrados. Además, como hemos tratado en un artículo sobre la domesticación, los caballos salvajes suponen también un problema para las yeguadas que se dedican a seleccionar una raza en particular.

Sin embargo, lejos de recurrir al argumento antropocéntrico de que «los caballos son una plaga» —porque atentaban contra los intereses egoístas de quienes esclavizaban a caballos domesticados y otros animales como ganado—, al gobierno australiano se le ocurrió una manera más infame de realizar un control de daños frente la opinión pública: ejercieron unas campaña publicitaria que supuestamente demostraba que tales caballos salvajes estaban pasando hambre y sed por la falta de recursos hídricos y que, según ellos, lo más ético y humanitario era abatirlos desde un helicóptero para poner fin a sus vidas y que dejaran de sufrir.

Este movimiento manipulador generó tres grandes grupos de opinión: los australianos que se posicionaban a favor de la matanza para que los animales no «sufrieran», los australianos que se posicionaban a favor del exterminio porque previamente entendían que esta matanza de caballos les beneficiaba por algún motivo egocéntrico, y los australianos que se oponían alegando que matarlos desde un helicóptero no se trataba de una forma «humanitaria» o «higiénica» de acabar con todos estos animales. Como sucede en otros conflictos con animales, estas interpretaciones debieron a tres posturas ideológicas interrelacionadas y nacidas del antropocentrismo.

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Un análisis necesario

Esta matanza de caballos en Australia es un ejemplo completo de varias circunstancias actuales: de cómo un gobierno excusa el exterminio de animales «por su propio bien»; de cómo la sociedad bienestarista percibe que está bien matar animales con el argumento de que «no sufran»; de cómo los humanos más antropocéntricos lo ven bien porque perjudican a intereses humanos y de cómo los ecologistas especistas sólo se preocupan por unos animales según su cuantía poblacional, por razones sentimentales, nacionalistas, simbólicas o salubres.

Por desgracia, no cabe ningún consuelo para el caso que nos ocupa. Por un lado, a la mayor parte de la sociedad le importa un bledo que asesinen a más de 3.000 caballos de la noche a la mañana desde varios helicópteros. Las únicas voces críticas contra este crimen se reducen a la idea de que deberían haber llevado a estos animales al matadero para darles utilidad, a que no se ha producido una «muerte humanitaria» o a que habría convenido potenciar la doma y venta de estos caballos con fines recreativos o deportivos.

Nadie —o nadie que hayan recogido los medios— parece pronunciarse contra la propia acción inmoral de determinar la ejecución de otros sujetos y de regir las vidas de los animales como si fuesen objetos a nuestra disposición. Mientras en esta región de Australia se cometen matanzas de caballos salvajes, en otras zonas de este mismo país y en otros lugares del mundo se crían e inseminan forzadamente a yeguas para engendrar nuevos caballos que explotar y esclavizar. La única diferencia está en que los animales sólo tienen valor si su propietario los estima valiosos. Todos son esclavos.

Partido Vegano - Caballo recostado sobre la hierbaFotografía de un caballo recostado plácidamente sobre la hierba. No existe ningún argumento válido para justificar una matanza de caballos ni de ningún animal, ya fuere desde un helicóptero, con venenos u otros métodos aplicados. Cualquier argumento antropocéntrico, como el de salvaguardar supuestamente los recursos hídricos de una nación, es el resultado de un profundo desprecio que tenemos por los animales como fruto de un adoctrinamiento infantil.

Conclusión

Éste, señores, es el mundo en que vivimos. Un holocausto perpetuo en que los pocos animales mínimamente libres son abatidos de un helicóptero. Los animales de todo el planeta deben escoger entre morir a manos de los indiferentes, de sus explotadores o de sus «defensores»: los ecologistas y los animalistas. A los primeros sólo les preocupa un medio ideal en que cada animal esté controlado en su sitio y a los otros sólo les quita el sueño si los animales sufren o no sufren cuanto podrían sufrir mientras se les dan muerte.

Ni unos ni otros parecen comprender que a los animales no les basta con menos sufrimiento o con algo de libertad frente a nuestro régimen universal de persecución y exterminio. Todos los animales merecen respeto hacia sus vidas, libertad e integridad. El especismo pudiera considerarse una enfermedad porque se trata de un trastorno inculcado altera el uso de la razón. Nuestra sociedad está enferma de especismo.

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