Conceptos básicos - Partido Vegano - Derechos AnimalesEl Partido Vegano estará encantado de responder a tus dudas y atender a tus sugerencias. A continuación se te presenta un pequeño glosario de conceptos básicos relacionados con el veganismo y los Derechos Animales.

A raíz del desconocimiento y la desinformación que todavía reina en el ámbito del veganismo y de los Derechos Animales, se vuelve especialmente importante definir aquellos conceptos básicos que constituyen el eje central de nuestro discurso —ya sea a favor o en contra de dicho término— y, por extensión, del movimiento vegano en defensa de los animales.

Puedes ver la definición de cada concepto (listado alfabéticamente) pulsando sobre cada título. Algunos términos relevantes están enlazados a artículos escritos por otros autores con la finalidad didáctica de ofrecer una explicación más exhaustiva. Como se informa en el epígrafe de «Información», el Partido Vegano no se responsabiliza de las opiniones vertidas por terceros. Esperamos que estas definiciones ayuden aclarar el contenido de nuestros artículos y charlas. No dudes en revisar otros apartados o en contactar en caso de dudas o sugerencias.


Abolicionismo

El abolicionismo, aplicado a los Derechos Animales, se define como la doctrina vegana llevada a un plano político y legal. El abolicionismo defiende que todos los seres sintientes deben contar al menos con un derecho fundamental: el derecho a no ser esclavos ni tratados como propiedades de los seres humanos. Dicho derecho fundamental parte de los tres intereses inalienables que compartimos todos los animales: vida, libertad e integridad.

El abolicionismo reivindica el fin de toda forma de explotación animal y se opone a aquellas posturas regulacionistas que se limitan a solicitar, de una u otra manera, cambios superficiales o simples regulaciones en dicha explotación; las cuales tienen el objetivo de perpetuar la esclavitud de los animales al tranquilizar la conciencia de los consumidores.

Animalismo

El concepto de «animalismo» o «movimiento animalista» es ambiguo e incluye a cualquier ser humano con una preocupación moral hacia los animales. Dentro del movimiento animalista se encuentran tres corrientes diferenciadas: el «proteccionismo», el «bienestarismo» y el «veganismo». Sólo este último cumple los Derechos Animales al considerarlos merecedores de respeto por sí mismos.

En general, los animalistas son bienestaristas o perro-gatistas, es decir, se preocupan únicamente por el «bienestar» que tuvo el animal durante su crianza, explotación y asesinato sin cuestionar el propio hecho de que no tenemos legitimidad alguna para causarles tales aberraciones, y defienden a algunos animales (perros y gatos en general) mientras participan en la explotación de otros.

Bienestar Animal

El Bienestar Animal son el conjunto de medidas y cambios legales destinados a promover una gestión responsable de la propiedad animal para minimizar costes, mejorar la productividad o evitar daños mediambientales. En consecuencia, esta doctrina valida y apoya que los animales sean —y continúen siendo— siervos y esclavos de los seres humanos mientras lo hagamos con ciertos «miramientos» antropocéntricos.

A menudo se emplea Bienestar Animal como sinónimo de Derechos Animales. Eso es incorrecto y suele ser fruto de una manipulación intencional del lenguaje.

Bienestarismo

El bienestarismo se define como la aplicación del utilitarismo moral a los animales. Es la postura moral más extendida actualmente en el mundo, sobre todo, entre los animalistas. Se resume en la creencia antropocéntrica e irracional de que a los animales les basta disfrutar de un «suficiente bienestar» y con sufrir lo menos posible durante la explotación que se les ejerce.

El objetivo de los bienestaristas es la promoción del «bienestar animal» y la regulación legal de las formas en que son esclavizados y explotados los animales con el objetivo de «reducir su sufrimiento». Los bienestaristas están en contra del maltrato animal —o mejor dicho, de los daños causados por terceros— porque ello no supone ningún cambio de hábito ni de actitud en la práctica. La mayoría se conforma con pedir regulaciones sobre la forma de criarlos y de asesinarlos, y continúa participando en la explotación animal con la conciencia tranquila al creer que ya hacen lo suficiente por los animales y que son justos con ellos.

A diferencia del veganismo, el bienestarismo no considera que los animales merezcan respeto ni ningún tipo de derecho legal. Por el contrario, rechaza completamente la noción de derecho y acepta que está bien cometer cualquier acción contra los intereses de los animales en la medida en que se considere justificado para satisfacer intereses humanos.

El bienestarismo es, por tanto, contrario al veganismo; puesto que los bienestaristas no reconocen un valor intrínseco a los animales como fines en sí mismos; sino que los perciben como objetos que debemos tratar bien mientras los seres humanos se aprovechan de ellos, los encierran, los marcan, los castran y los asesinan, entre otras acciones que ningún bienestarista aceptaría jamás para humanos por muchos «sellos de bienestar animal» que apareciesen. El bienestarismo es, en definitiva, la postura especista que defienden las grandes organizaciones animalistas y de los restantes partidos políticos en nuestro país.

Campaña monotemática

Una campaña monotemática es aquel acto, manifestación, reivindicación, acción directa, etc., en contra de algún tipo concreto de explotación animal en absoluta marginación u olvido de otras. Las reivindicaciones, de tal forma, no van dirigidas a la explotación especista en su totalidad ni condenan la explotación animal en sí misma a causa del especismo; sino que sólo se oponen a alguna de sus manifestaciones específicas. Son campañas monotemáticas, por ejemplo, aquéllas dedicadas a las corridas de toros, la caza, los circos o las pieles.

Las grandes organizaciones animalistas lanzan constantemente campañas monotemáticas como si la situación de todos los animales en el mundo no estuviese regida por las mismas leyes. Lo hacen a sabiendas de que así logran reunir a gente con un odio especial hacia determinadas formas de explotación, como la tauromaquia, para obtener lucro; sin cuestionar que muchos de sus mismos seguidores participan en otras formas de explotación animal que impiden que los propios toros puedan obtener derechos reconocidos. Asimismo, las grandes organizaciones anmalistas se lucran lavando la imagen de distintas empresas y vendiéndoles sus sellos de bienestar animal.

Cosificación

La cosificación es la percepción, tratamiento o catalogación moral o legal de un animal como si fuese un objeto en negación de sus intereses inalienables. Este fenómeno es la consecuencia lógica del especismo y de la aplicación del antropocentrismo contra la vida, libertad e integridad de los animales. A nivel global, ésta es la responsable de que sea legal criarlos, hacinarlos, explotarlos, comerciar con ellos y sus cuerpos y, finalmente, quitarles la vida en cualquier momento deseado y por cualquier razón.

Derechos Animales

En un sentido ético, los Derechos Animales son el conjunto de reconocimientos morales por los cuales asumimos que los animales merecen respeto y tenemos la obligación de respetarlos. En un sentido legal, los Derechos Animales son el conjunto de reconocimientos legislativos que van dirigidos y permiten proteger sus intereses inalienables frente a los perjuicios que les causamos como particulares y colectivos.

Todos los animales no-humanos del mundo son, sin excepción, cosas o esclavos (del latín ‘reses’) o también denominados «bienes muebles semovientes» (objetos que pueden moverse solos). Así están contemplados y así lo estarán mientras la sociedad humana se considere superior a ellos por un prejuicio de supremacía y continúe explotándolos sistemáticamente. Los Derechos Animales aspiran conformar el marco ético y legal que lleve al cese de su explotación y reificación (cosificación). No deben confundirse con el Bienestar Animal, el cual se refiere a las regulaciones legales sobre la manera explotar a los animales. Con frecuencia, esta confusión es intencional por parte ciertas organizaciones y colectivos, incluso a manos del propio Gobierno.

Ecologismo

El ecologismo es un movimiento heterogéneo en defensa del medio ambiente. Debido a que el ecologismo especista considera al medio ambiente y a los animales como simples recursos o «patrimonios» de la humanidad, es habitual que entre en conflicto con el veganismo. El ecologismo, bajo el prejuicio especista, considera que el valor de un animal depende de su número y especie.

El ecologismo especista no duda en proteger a especies en peligro de extinción al mismo tiempo que apoya el exterminio sistemático de otros animales al considerarlos «invasores»; aun cuando no causen daño alguno y no sean culpables de estar fuera de sus hábitats naturales. El algunos casos, la postura ecologista llega a ser una forma de nacionalismo naturalista o xenófobo por el cual se busca proteger a especies «nacionales» en detrimento de las «extranjeras».

Especismo

El especismo es la discriminación moral basada en la especie del individuo. Comparte la misma base lógica con otras discriminaciones morales como el racismo o el sexismo. El especismo es un prejuicio derivado del antropocentrismo: la creencia de que sólo los seres humanos tienen valor moral y que los intereses de los demás animales deben quedar supeditados a los intereses de los humanos. Esta negación del respeto que merecen los animales por no ser humanos lleva a la «cosificación».

Explotación

«Explotación» significa «usar como recurso». Cuando hablamos de «explotación animal» nos referimos al propio hecho de que a los animales se los utilice como recursos o medios para fin, al igual que en otros campos se habla «explotación minera» o «explotación urbanística». Es erróneo usar el término «explotación» como si fuese sinónimo de «abuso» o «sufrimiento». Toda forma de explotación animal es injusta en sí misma porque implica usar a un sujeto (animal) como fuera una simple cosa o mercadería para obtener un beneficio, producto o servicio. Que la explotación se produzca en mejores o peores condiciones no cambia la inmoralidad de la explotación animal en sí misma.

Maltrato animal

El maltrato animal es un concepto bienestarista que alude a aquellos daños exacerbados que se les causa a los animales durante su explotación o cautiverio. Debido al origen utilitarista de dicha postura, resulta habitual que los animalistas condenen los daños causados por cazadores, taurinos y otros explotadores a la par que ellos mismos también participan en la explotación animal.

Los activistas por los Derechos Animales rechazamos el término «maltrato animal» porque éste no cuestiona el origen de la explotación animal —el especismo— ni se opone la creencua infundada de que los animales existan para servirnos como recursos para nuestros fines.

Neobienestarismo

El neobienestarismo, al igual que el bienestarismo clásico, mantiene como eje central de su ideología la reducción del sufrimiento; pero modifica ligeramente respecto su enfoque y objetivos. Puede reivindicar la prohibición de algunas formas de explotación especista en lugar de su mera regulación (prohibicionismo) y algunos neobienestaristas, de hecho, afirman que su objetivo final sería la abolición total. Sin embargo, a diferencia de los veganos, no rechazan la explotación animal al considerar que los animales merezcan respeto por sí mismos; sino porque las prácticas actuales de la industria implican un sufrimiento «innecesario». Si consideran que una forma de explotación animal es más «natural» o no implica sufrimiento, los neobienestaristas la justifican y participan en ella sin ningún reparo. Hay montones de neobienestaristas que dicen ser veganos mientras montan a caballo o consumen «huevos de gallinas felices en libertad».

Persona

En un sentido ético, «persona» es sinónimo de «sujeto moral» y significa que es un individuo merecedor de respeto en tanto que tiene una conciencia y voluntad propia. En un sentido legal, «persona» significa «sujeto de derechos». Cabe desterrar la creencia de que «persona» signifique «ser humano». Considerar que los animales son «personas» responde a la reivindicación de que los animales debe contar con los mismos derechos básicos que los seres humanos.

Prohibicionismo

El prohibicionismo engloba al conjunto de posturas y reivindicaciones que aspiran a prohibir una determinada forma de explotación animal. Por ejemplo, el movimiento antitaurino es una expresión del prohibicionismo. El prohibicionismo no equivale al abolicionismo ni parte desde el mismo origen. Las razones para prohibir una determinada práctica pueden ser tanto éticas como estéticas. Asimismo, la prohibición de una forma concreta de explotación animal no implica el respeto ni el reconocimiento legal de ningún animal implicado. Por ejemplo, si se prohíbe la tauromaquia, ello no garantiza que se salve ningún toro en tanto que los toros seguirían considerados como bienes muebles semovientes.

Como ocurre con las campañas monotemáticas, el prohibicionismo es una de las múltiples expresiones del bienestarismo. Pues, en la mayoría de los casos, considera que una práctica debe prohibirse porque supone un «sufrimiento innecesario» sobre el animal mientras no les importa que dicho animal vaya acabar igualmente en un matadero. Es muy importante diferenciarlo del abolicionismo; una medida será únicamente abolicionista cuando aspire al reconocimiento legal de los animales como sujetos de derecho.

Proteccionismo

El proteccionismo es la postura más común entre los ecologistas. Se define como aquella corriente que aboga por evitar la extinción de especies y de cuidar el medio ambiente. Paradójicamente, pretenden salvar a los animales y su medio mientras los consideran simples elementos del paisaje cuya extinción debemos evitar porque suponen una pérdida de biodiversidad (dinero) y porque las futuras generaciones humanas ya no podrán disfrutar de ellos. Es una postura paternalista y fuertemente antropocéntrica que no concede una consideración moral real a los demás animales; sino meramente estética o sentimental.

El proteccionismo está motivado por preferencias personales. Por esta razón tiende a favorecer a determinados grupos animales sobre otros, especialmente perros y gatos, pero también privilegia comúnmente a primates, tigres, focas o cetáceos. El veganismo, al reconocer los derechos morales e intrínsecos de todos los animales sintientes, llega a ser incluso más ecologista que el proteccionismo al defender el medio en que viven los animales como un derecho inalienable de ellos mismos.

Sensocentrismo

El sensocentrismo es la versión más extrema del bienestarismo. Los sensocentristas consideran que existe una jerarquía moral según los grados de sintiencia y establecen que hay animales que merecen más o menos respeto según su especie. Esto llega hasta el punto de que afirman que hay animales con un sistema nervioso más rudimentario, como los insectos, que pueden ser explotados y comidos. Consideran que los animales son meros contenedores de placer/sufrimiento. Por ello, sólo rechazan la explotación animal porque causa sufrimiento en los animales; no porque perciban a los animales como iguales en un sentido ético.

La forma más reconocible de detectar a los sensocentristas es su obsesión por el sufrimiento de los animales salvajes, el apoyo a la existencia de los zoológicos, el intervencionismo en la naturaleza en todo momento, la manipulación genética de los animales para «despojarlos de su dolor», el aparcelamiento de especies para que «no se hagan daño entre ellas» y cualquier acción que ellos consideren «útil» para reducir el sufrimiento y dar placer. Muchos, además, validan o participan en prácticas zoofílicas con el pretexto de «dar placer» a los animales. Aunque minoritarias y poco conocidas, hay organizaciones y páginas web sensocentristas. Dada la tendencia de que tienen los sensocentristas de llamarse a sí mismos «veganos» y de tergiversar el concepto de «veganismo» se vuelve fundamental desmarcarse de sus posturas hedonistas, irracionales y aberrantes.

Sintiencia

La sintiencia o capacidad de sentir es la facultad de experimentar sensaciones o percepciones subjetivas. Esta cualidad o rasgo surge a partir de la posesión de células nerviosas. No se requiere, forzosamente, un sistema nervioso central para poder sentir. La sintiencia conlleva el surgimiento y desarrollo de la conciencia. Y ésta es la que diferencia a los animales de los objetos y de otros seres vivos no sintientes.

Veganismo

El veganismo se define como el principio moral de rechazo a la explotación animal en reconocimiento de que ellos, como nosotros, poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad. El veganismo implica la consideración moral de éstos en un sentido deontológico, es decir, inviolable por razones externas al individuo. Todo animal, por tanto, merece respeto en sí mismo al margen de los intereses humanos. En la práctica, el veganismo se traduce en un rechazo a cualquier práctica, recurso o servicio que implique la explotación de animales no humanos. Esto incluye pero no se limita a alimentos y ropa de origen animal, circos, zoológicos, cosméticos con ingredientes animales, etc.

Alguien es vegano únicamente cuando rechaza toda forma de explotación animal al reconocer que los animales también merecen respeto. No es válido decir, en ningún caso, que uno pueda ser vegano por su salud o por el medio ambiente. La mejora en la salud y en el medio ambiente son consecuencias de aplicar el veganismo; no el fundamento del mismo. Su único fundamento es reivindicar los Derechos Animales; así como el feminismo reivindica los Derechos de la Mujer.

Vegetarianismo

El vegetarianismo es una dieta caracterizada por no incluir cadáveres (tejidos muertos) de animales. Proviene del latín ‘vegetus’ (saludable) y, por ello, sí admite las secreciones o productos derivados de animales vivos como la leche, miel o huevos. No debe caerse en el error de creer que se refiera a una dieta vegetal. Como se indicia, el vegetarismo no procede de «vegetal». Como toda dieta, su adopción puede venir motivada por muy diversos motivos, tanto éticos como medioambientales, nutricionales, económicos, etc. No debe confundirse con el veganismo. Por más que pueda haber vegetarianos que lleven una alimentación 100% vegetal —requisito que sí es imprescindible en la práctica del veganismo—, ambos conceptos pertenecen a categorías muy distintas: dieta frente a principio ético.